Se ha criticado hasta el cansancio a los estadounidenses con efervescencia patriótica y a su presidente, Donald Trump- Qué si es el anticristo; el apocalipsis; el maléfico o el que acabara con la paz mundial… Sin embargo, acaso ¿No nos gustaría tener a un presidente en México que sea enérgico y categórico a la hora de defender a los mexicanos y sus intereses? ¿Qué antes el poder personal imponga el bienestar de la población?

Nuestra constitución al igual que muchas de continente americano está basada en los ideales de la Revolución Francesa; aquella que se regía bajo la proclamación de: Libertad, igualdad y Fraternidad. Pero particularmente la nuestra; nuestra carta magna, está basada también en los ideales del Federalista, una serie de ensayos realizados por Alexander Hamilton, James Madison y John Jay y a través de los cuales le dicen a la sociedad estadounidense porque deben compartir ideales en común.

A destacar como es que a través de las palabras… que por cierto, las palabras si mueven al mundo! Los tres políticos estadounidenses logran plasmar a través de la obra el Federalista lo que a su nación le hacía falta para lograr destacar y convertirse en una nación solida- inician planteando porque deberían existir cambios al interior y posteriormente que debían hacer para lograr realizar esos cambios y que rindieran frutos al exterior.

Sois llamados a deliberar sobre una nueva Constitución para los Estados Unidos de América. No es necesario insistir acerca de la importancia del asunto, ya que de sus resultados dependen nada menos que la existencia de la UNIÓN, la seguridad y el bienestar de las partes que la integran y el destino de un imperio que es en muchos aspectos el más interesante del mundo. De esta forma inician el planteamiento que los llevara a concluir en que todos los ciudadanos y políticos deben dejar a un lado sus diferencias y trabajar juntos para construir una nación.

Está por demás decir que las palabras magistrales de los tres calaron en lo más hondo del pueblo norteamericano hasta el punto en el que hoy y durante hace ya varias décadas han sido el país más importante del mundo; la publicación del Federalista fue realizada en 1787 y hasta la fecha nadie puede negar que los vecinos del norte aunque con diferencias ideológicas y políticas, siempre han mantenido el ideal del UNION que un día plantearon estos teóricos…

Es fácil criticarlos, tal vez sea más fácil odiarlos o incluso, en un documental de Olallo Rubio (¿y tú cuanto cuestas?) una de las frases que más se acercan al sentimiento de los mexicanos hacia los gringos es: “deseo que se acabe Estados Unidos pero después de que pase el Súper Bowl”- lo que retrata perfectamente la relación con nuestros vecinos, de odio y amor mutuo.

Interesante es criticar a las empresas extranjeras e indignarse porque “se roban nuestro dinero” pero en lugar de adquirir productos nacionales, compramos y presumimos en las redes sociales nuestro café de Starbuks o nuestra bebida gaseosa; entonces, es cuando debemos plantearnos nosotros también ¿Qué estamos haciendo mal?.

Las campañas sacan a relucir lo divididos que somos, lo rencorosos y lo egoístas que podemos llegar a ser; creativos, lo somos… pero utilizamos nuestra creatividad para burlarnos del que va al lado, para saber cuándo es el momento preciso de atacar y dejarlo en ridículo. No podemos externar nuestra ideología, nuestros anhelos, nuestro pensar sin que alguna persona empiece a criticarnos e insultarnos; hoy tampoco podemos darnos la mano o confiar en los demás- nos hemos vuelto desconfiados. Quizá nos han enseñado y educado para ser personas individualistas y egoístas; no enseñaron a ganar, pero no a perder… a triunfar sin esforzarse, a escalar pisando a los demás; no han enseñado a no ser leales.

Los valores son importantes; pero no solo es importante verlos o escucharlos en los spots de los políticos; esos no sirve, y no sirven porque solo se dicen, pero no se inculcan: porque el político habla de valores y predica el amor y respeto- pero al mismo tiempo desprestigia a su oponente; ellos muestran un ejemplo negativo- pero lo hacen porque nosotros lo permitimos al brindarles un aplauso- porque no nos atrevemos interrogarlos a ellos mismos y preguntarles ¿Por qué el insulto? Deberían hablarnos de sus propuestas y no de sus agresiones a los demás…

Hoy sería un buen momento- no para atacar y satanizar a Trump sino más bien para preguntarnos ¿Qué hacer por nosotros mismo?

Que se acabe el si él puede que lo haga el y que viva el nosotros también debemos hacerlo. Solo así, tendremos el país que merecemos.