Pocos meses atrás, en diciembre del año pasado, se suscitó un sorprendente cambio de mando en los más altos niveles de las fuerzas armadas de nuestro país, al haberse designado como subsecretario de la defensa al General Roble Arturo Granados Gallardo, entronizándose con ello, curiosamente, un real elemento de conexión rusa en el reposicionamiento de elementos administrativos y políticos de cara a la sucesión de poderes en marcha, dados los antecedentes del General Granados como agregado militar de nuestra embajada en Moscú, tanto durante la etapa soviética, como en la etapa concerniente a la Rusia posterior a la caída del régimen comunista.

Apenas el mes pasado, se suicidó en Cancún, el Coronel Sergio Gallardo Bonilla, dado su carácter de integrante del cuerpo de ingenieros militares del ejército mexicano, habría recibido la comisión de edificar un nuevo cuartel en el estado de Quintana Roo.

Previamente, habría diseñado la nave industrial que las fuerzas armadas se aprestan a erigir en el municipio de Oriental en el estado de Puebla, y, previamente, conjuntamente con el Coronel Roberto Nava Balderas; habría emitido el dictamen concerniente a la desincorporación del “campo militar número uno” de la esfera del patrimonio del estado asignado a la Secretaría de la Defensa Nacional, señalándose al respecto que, la enajenación propuesta, incidiría en agravar el hacinamiento por movilidad en la zona colindante, contribuyendo concomitantemente a incrementar el estrés hídrico en la misma.

La enajenación del “campo militar número uno” constituye una de las operaciones, que medida en su caudal numerario son dignas de una especial consideración respecto a la administración que concluye; la otra, es la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional en la edificación de la barda del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, en la que se ha señalado por parte de la Auditoría Superior de la Federación un sobreprecio considerable por medio de al menos dos empresas fantasmas , denominadas : “Constructora Camino Real del Valle”  y “ Constructora los 4 Príncipes”, cuyas actas constitutivas fueron tiradas  por Jaime Juárez Hernández, notario público de la Ciudad de Puebla.

El eventual parentesco del Coronel Gallardo con el recientemente designado subsecretario de la defensa nacional, así como su paso previo por Puebla abren interrogantes sobre su eventual suicidio que resultan por demás inquietantes, sobre todo, de cara a las controversias por demás álgidas que se han venido ventilando ante la opinión pública, tanto en relación a la enajenación del “campo militar número uno”, como asimismo en relación al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación delibera en éstos precisos momentos sobre la constitucionalidad de la Ley de Seguridad Interior, y algo grave e inquietante está sucediendo en la vida interna de nuestras fuerzas armadas, en tal tesitura, me atrevo a recomendar la lectura de mi novela “LA DANZA DE GISELLE” sobre la historia del ejército mexicano y que, acaso, en algo podría contribuir a despejar algunas de las incógnitas que el suceder de los acontecimientos en marcha nos presenta.

En su visita al colectivo “Opción Ciudadana” en la Ciudad de Puebla; por su parte, nuestro compañero de espacio en SDPNOTICIAS, Gerardo Fernández Noroña distribuyó su libro “LA CASA BLANCA” en la que apunta una eventual explicación hipotética basada en indicios sobre los trágicos sucesos de Iguala acaecidos el 26 de septiembre del 2014.

Al decir de Fernández Noroña, la explicación tentativa de la tragedia de los desaparecidos de Ayotzinapa, podría muy bien deberse a una maniobra distractora de las responsabilidades acreditables a personal del ejército mexicano por la matanza de Tlatlaya acaecida previamente, distracción que, debido a un mal cálculo en sus implicaciones y consecuencias, habría terminado por salir del control de las altas autoridades que en tal supuesto la habrían urdido.

hipótesis esbozada al calor de los acontecimientos, dado que la obra en cuestión fue publicada a escasos meses de haberse suscitado los hechos de Ayotzinapa, sin que, por lo demás, pueda considerarse en lo más mínimo descartable, incluso ante las filtraciones de conversaciones telefónicas concernientes al caso y que han sido recientemente dadas a conocer por la prensa.