Ultimas Noticias

wrapper

Donald Trump llegó tarde al G-7 y se fue antes de que éste acabara, eludiendo así las conversaciones de la cumbre sobre el medio ambiente y la situación de los océanos, porque estaba enfadado con lo que habían dicho el anfitrión, que era el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

Pero la rabieta del presidente estadounidense no ha concluido ahí. Horas después de que acabara la cumbre, Trump declaró que "ha instruido a los representantes de EEUU [ante el G-7] que no respalden el comunicado final" de la reunión. En otras palabras: que EEUU, después de haber firmado ese texto, lo 'desfirma'. ¿La razón? La rueda de prensa "de Justin", como se ha referido en Twitter el estadounidense al primer ministro de Canadá.

Lo que dijo Trudeau en la rueda de prensa fue algo muy simple: no aceptaremos una cláusula de salida ['sunset clause']" en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, según sus siglas en inglés) que mantienen EEUU, Canadá, y México desde 1994 y que ahora, por las presiones de Trump, está siendo renegociado. Poco antes, Trump había declarado en rueda de prensa que sí iba a haber esa cláusula.

Es una cuestión técnica, pero de importancia capital. La cláusula permitiría a los países signatarios retirarse del acuerdo sin previo aviso cada cinco o diez años. Si ése fuera el caso, los beneficios de la apertura comercial desaparecerían, porque ninguna empresa estaría dispuesta a invertir en operaciones cuyo marco jurídico puede cambiar de golpe. Lo que dijo Trump es una manera de matar el NAFTA, pero sin decirlo públicamente.

Así que Donald Trump ha declarado la guerra comercial al planeta entero. La retirada del comunicado final no tiene más relevancia que la diplomática, porque se trataba apenas de un comunicado de mínimos que reafirma el compromiso de los 7 países más ricos del mundo con "un comercio justo, libre, y mutuamente beneficioso". Pero es un gesto simbólico. Igualmente simbólico es el caos de las argumentaciones de Trump. Despuñes de haber defendido los aranceles extras al aluminio y al acero alegando razones de seguridad nacional, ayer, tras dejar el G-7, dijo que éstos eran "una respuesta a los aranceles del 270% [que Canadá impone] a la leche!".

La leche. Ésa es la cuestión que enfada a Trump. Acaso porque los ganaderos de Wisconsin fueran clave para su victoria electoral en 2016. En todo caso, el arancel canadiense del 270%, que es un ejemplo eximio de proteccionismo, no se impone a las importaciones de lácteos de EEUU, sino a las de todo el mundo. Trump, probablemente, lo tendría más fácil para obligar a Ottawa a eliminarlo si hiciera frente común con otros países del G-7. Por la idea de cooperación internacional no pasa por la cabeza del presidente de EEUU.

Las reacciones no se han hecho esperar: Francia ha criticado las formas de Trump y se ha reafirmado en el comunicado del G-7. Fuentes oficiales francesas, informa EFE, se han referido, sin nombrarlo, al presidente estadounidense: "La cooperación internacional no puede depender de rabietas y de frasecitas. Seamos serios y dignos de nuestros pueblos".

Las mismas fuentes han recordado que los líderes del G-7 habían pasado "dos días para conseguir un texto y unos compromisos", que Francia considera que siguen siendo válidos, y subrayan que si alguien los abandona lo que hace es poner en evidencia "su incoherencia y su inconsistencia". "Francia y Europa mantienen su apoyo" al comunicado final de la cumbre y esperan que lo hagan "el conjunto de los firmantes", concluyeron las fuentes oficiales francesas.

SJ Financial II - шаблон joomla Форекс