Después de 60 días vertiginosos, con acontecimientos que marcarán la historia de Puebla, existe y se sigue alimentando, la polarización de una tierra que requiere visión de futuro, visión de estado, reconciliación y paz para dar seguridad y crecimiento inclusivo. Pero esto no está en la agenda de los que piensan en forma personalísima y expresan comentarios como “Ya me toca, yo si puedo” y olvidan algo más importante: ¿Cómo piensa el ciudadano?

Es evidente que los partidos políticos están sumidos en una fuerte crisis, ninguno se salva, pero de plano hay algunos que cancelaron un debate interno, están fuera de ritmo, ocurrencia tras ocurrencia; la ignorancia es atrevida y así los ciudadanos no tomarán en serio a sus candidatos

Partidos y sus militantes con posibilidades de ser sus abanderados en el próximo proceso electoral, nada más no observan ni registran la agenda del ciudadano, es más, algunos no saben qué es eso.

Peor aún, cuando algunos organismos empresariales, universidades, ONGs, iglesias, colegios de profesionistas, barras, sindicatos y organizaciones de producción no exigen que se debata y se llegue a un acuerdo fundamental de: ¿Cuál es la Puebla que queremos?, la historia nos puede marcar como integrantes de una sociedad frívola, aquellos a quienes no les interesa que estemos decreciendo económicamente, que somos de los estados más pobres y violentos, que nos han robado la tranquilidad en nuestros barrios, colonias y ciudades. Ningún actor político realiza planteamientos y peor aún, nadie lo exige, pero el pleito sigue y el pensamiento de mentes cortas es “¿quien será el candidato o candidata?” (sin agenda ni proyecto). Por eso creo que la coyuntura nos da para poner a Puebla por delante y construirle una propuesta viable que determine un rumbo claro.

¡Hagámoslo! hay muchos poblanos y poblanas que saben, que tienen expertiz y ganas de compartir ideas construyendo líneas de acción y tiempo. Si no estamos a la altura seguiremos escuchando descalificaciones, división, arrebatos y nos alejaremos de lo que al ciudadano le urge se resuelva. Vivimos en un sistema democrático de partidos, pero el ciudadano manda. Actuemos todos en consecuencia.