Amables lectores, les saludo con el gusto de siempre. No es extraño ver cada semana inundados los diarios locales y nacionales de noticias que tengan que ver con la inseguridad que aqueja a todos los mexicanos del país, desde hace varios años, los delincuentes de a pie y aquellos que se encuentran organizados, se han apoderado de los espacios públicos que por derecho nos corresponden.

 

                        Según la encuesta nacional de seguridad pública urbana de diciembre de 2018, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía; a nivel nacional, en 35.8% de los hogares en áreas urbanas, al menos uno de sus miembros fue víctima de los delitos de robo y/o extorsión. Esta cifra se incrementa en la Región Oriente de la Ciudad de México y en Ecatepec de Morelos, al llegar a 54.2% y 54.1%, respectivamente. Por otro lado, en Tuxtla Gutiérrez y La Paz, la proporción de hogares con víctimas de robo y/o extorsión es de 14% y 18.2%, respectivamente. Asimismo, el 73.7% de la población de 18 años y más, considera que vivir en su ciudad es inseguro. Las ciudades con mayor sensación de inseguridad fueron Reynosa, Chilpancingo de los Bravo, Puebla de Zaragoza, Coatzacoalcos, Ecatepec de Morelos y Villahermosa.  

            La seguridad es certeza, tranquilidad, calma, la seguridad física como parte del orden, permite al ser humano, moverse en un ambiente de certidumbre.

                        La seguridad personal, es la más elemental exigencia de los ciudadanos, siendo obligación de la administración pública en sus tres niveles, salvaguardarla de cualquier tipo de violencia que ponga en peligro su integridad.

                        La seguridad personal, es un derecho humano que permite vivir en paz y se encuentra previsto en los artículos 14 y 16 constitucional que garantizan la protección de la persona, la familia, y propiedades. En el contexto internacional el artículo 3ro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hace referencia a que todo individuo tiene derecho a la seguridad de su persona y, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido que la impunidad constituye una violación al derecho humano de seguridad personal.

                        Es necesario capacitar a los policías en el conocimiento en derechos humanos y  en sus límites de actuación que brindará mayor confianza a la sociedad civil, dotarlos de las herramientas tecnológicas que les den ventajas  para combatir las actividades delictivas, y en cuanto a la transparencia en el trabajo que realizan se deben incorporar cámaras que porten todos los cuerpos policiales, el apoyo de drones de vigilancia, renovación en las armas que portan, mejorar los sistemas de comunicación, crear  un observatorio que concentre información de incidencia delictiva y de policías que no realizan adecuadamente su trabajo, impulsar la carrera policial, mejorar salarios, proporcionales seguros médicos de gastos mayores, capacitarlos en idiomas, nombrar un funcionario responsable a nivel federal para coordinar a las policías municipales, estatales y federales en casos graves que enfrente el país, y fortalecer el sistema educativo a nivel nacional, creando más escuelas, promoviendo las licenciaturas en educación, generando mejores condiciones para los profesores, e incrementando el presupuesto para las universidades fomentando el gasto responsable.

“La educación             es la herramienta indispensable que le permite al ser humano aprender a vivir en paz y en armonía con todo lo que le rodea”.         

  • Es Doctor en Derecho por la BUAP, donde se desempeña como profesor colaborador en la Facultad de Derecho y C.S., Defensor Adjunto en la Defensoría de los Derechos Universitarios.
  • Comentarios: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. /Twitter: @apjorge /Facebook: Jorge Pinto